domingo, 26 de mayo de 2013

Cultura diferente, un país diferente.

Siguiendo con las experiencias, en mi caso la más chocante fueron mis primeros días de trabajo en Londres.

Ya se sabe cómo están las cosas en España, particularmente en la educación, así que tras un tiempo buscando trabajo sin encontrarlo, decidí probar suerte en el Reino Unido. Pensé que enseñar es enseñar, aquí y en China, así que no debía ser mucho más diferente o complicado que en Madrid.

Qué equivocada estaba...

En mi primer día, mis colegas docentes por no preguntar no me preguntaron ni mi nombre. Aun a fecha actual (y ya llevo casi dos años en este colegio) dudo que la mayoría del profesorado sepa quien soy. Llegué, saludé y, aunque los demás maestros y profesores levantaron la mirada, ninguno respondió a mi saludo aparte de algún que otro "Hi". En ese momento aprendí una de las características que he podido observar en el profesorado londinense: "Cada uno hace su trabajo y cada uno en su casa y Dios en la de todos". Si bien es cierto que trabajan en conjunto respecto a sus clases y en las evaluaciones, no hay una sensación real de compañerismo, muy diferente de ese sentimiento de "grupo" que existe entre los profesores en España.

Otra cosa que me sorprendió muchisimo es la gran implicación de los padres en la educación de sus hijos y en como tratan de inculcarles a los niños unos valores básicos desde muy temprana edad. Esto resulta en que los niños a los que he dado clase son de los alumnos más callados y respetuosos con los que he tenido el gusto de coincidir. Todo cambia al llegar a la adolescencia, claro está, pero el grupo de edad a los que yo he enseñado (entre los 6 y los 10 años) son autenticas delicias con los que da gusto trabajar. Pero si bien los padres se implican mucho en la educación de sus hijos, apenas tienen relación con otros padres. Los grupos de madres que se pueden ver muchas veces en las escuelas españolas que quedan a tomar café o que charlan a la salida del colegio son muy difíciles de ver en Londres. Cada familia va a lo suyo y procura no tener nada que ver con los demás por voluntad propia.

Por último, merece una mención especial la gran cantidad de recursos a los que los profesores tenemos acceso a la hora de enseñar. Actividades para trabajo en equipo y ayudas del gobierno surgen continuamente desde donde menos te lo esperas. Desde equipos de fútbol a supermercados, todos tienen un proyecto o una actividad que implique a las escuelas, siempre intentando ayudar y siempre poniendo a disposición todos los medios necesarios para cumplir con los objetivos que se han marcado. Todo es poco para que las escuelas se involucren... Con la publicidad y la repercusión en opinión pública que eso conlleva.

sábado, 11 de mayo de 2013

Hola!!
Ya que vamos a contar nuestras experiencias dando clase, yo empezaré contando la que tuve en un CRA (Centro Rural Agrupado).
Mi clase estaba en un pequeño pueblo de Asturias pegado a la playa y al lado de las montañas, Cue es un pueblo tan pequeño como su nombre, pero su belleza es enorme, os dejo una pequeña muestra: http://www.minube.com/que_ver/espana/asturias/cue

Allí me encontré con un aula en la que tenía 9 niños, de infantil a 6º de primaria. En un principio me asusté, ya que me pareció un grupo demasiado heterogéneo para organizar mis clases. Pero una vez que empiezas y conoces a los niños te das cuenta que todo es más sencillo de lo que parece.
Empezaba siempre el día con los niños de infantil, les organizaba la tarea y después pasaba a los peques de primaria. Mientras yo estaba con ésto, evidentemente no podía prestar atención a los mayores, pero éstos no estaban aburridos, estudiaban la lección del día anterior o hacían ejercicios del libro. Cuando comprobé que ellos de forma autónoma se ponían a trabajar o incluso cuando yo estaba con los pequeños, los de sexto explicaban las dudas que tenían los de 4º y 5º comprobé como en un centro tan pequeño el principal valor que los niños nos enseñan es la solidaridad que tenían entre ellos. El respeto era siempre el máximo, ni un ruido que moleste, ni una riña, los problemas se hablaban y se solucionaban sin complicaciones.
A demás la colaboración de los padres era total. El pueblo esta a pocos kilómetros de Llanes y, en una ocasión, nos avisaron de que había una obra de teatro para los niños, pero que empezaba en una hora. Automáticamente avisé a un padre y él se encargó de organizarlo todo. Al momento tenía tres padres con mono-volúmenes dispuestos al traslado de los niños. Tenían muy claro que lo primero era la educación de sus hijos y colaboraban entre todos para ayudar en las necesidades que pudieran surgir en el centro.
Como podéis comprobar guardo un gran recuerdo de este colegio.
Espero vuestras historias!!
Un saludo.